Portuigualdad - Igualdad de Oportunidades entre mujeres y hombres de Portugalete

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«Los anuncios no promueven la violencia de género, pero los hay que la sostienen»

| Enviado por webmaster2 | Link permanentes | Violencia de Género

Fuente: (lne.es)

La langreana Marta Fernández Morales, doctora en Filología por la Universidad de Oviedo, ocupa desde 2004 una plaza de profesora en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de las Islas Baleares. Fernández compagina su labor docente con una fructífera investigación en el campo de la violencia de género. Con el apoyo de la Universidad balear, la filóloga langreana ha publicado -liderando un equipo de seis investigadoras- el volumen «Publicidad y violencia de género: un estudio multidisciplinar», un exhaustivo informe en formato de libro-CD interactivo que analiza anuncios de prensa recogidos durante un año para trazar un análisis de los componentes sexistas que encierran.

-¿Cómo se planteó la necesidad del libro?

-Hay bastantes libros que analizan el sexismo en la publicidad, pero no habíamos encontrado ninguna publicación que ligara este hecho con la violencia. Era un hueco que había que rellenar. Estuvimos haciendo investigación teórica buscando bibliografía y después trabajo de campo en presa escrita para hacer la selección de anuncios.

-¿Cuál fue la metodología empleada en el proceso?

-Elegimos cuatro diarios y cuatro revistas: dos femeninas y dos masculinas. Recabamos muestras y analizamos lo que nos parecía más significativo estadísticamente. En total, seleccionamos 177 muestras sobre más de un millar de anuncios recogidos.

-¿Hay una causa-efecto entre publicidad y violencia de género?

-No es que alguien vea un anuncio y se vaya a pegar a una mujer, pero la acumulación de imágenes acaban perpetuando el mismo tipo de dinámicas tanto para mujeres como para hombres. Además, se están creando estereotipos nuevos que tampoco ayudan. Nos venden la imagen de la mujer moderna, una chica lista que sabe aprovechar las oportunidades, pero al final se siguen ofreciendo productos de dieta o estética. Parece que la publicidad avanza pero hay mucha trampa detrás. Cambian las formas, pero se mantiene el fondo.

-¿Qué es la violencia simbólica en el ámbito publicitario?

-Es la idea que explica lo que está pasando. En la mayor parte de los anuncios no hay una violencia directa, pero sí hay imágenes discriminatorias de un lenguaje muy paternalista que dicen a los hombres y a las mujeres cómo se deben comportar, perpetuando los roles tradicionales. No es que haya anuncios que promuevan la violencia de género sino que la sostienen a través de la violencia simbólica. Esta violencia también es peligrosa porque es más difícil de detectar.

-¿Influye más la imagen o la palabra?

-El libro analiza el lenguaje verbal y el visual. El anuncio tiene un efecto más poderoso si se combinan las dos cosas, pero a nivel particular tiene un mayor impacto la imagen en los casos de violencia simbólica. A veces se juega con el humor, los cuentos o la mitología para contar la misma historia. El sexismo se trasmite sin que estemos entrenados para percibirlo.

-En el libro hace alusión al concepto del patriarcado consentido, ¿cómo se manifiesta?

-Es otra de las ideas fundamentales del libro. Es mucho más fácil ver la violencia cuando en un país de África están lapidando a una mujer por adúltera. Ése es el patriarcado coercitivo, impuesto por la fuerza. El patriarcado consentido de las sociedades occidentales se produce cuando las mujeres asumimos como algo natural y propio que hay que pesar 40 kilos y vivir a dieta constantemente, cuando es algo incapacitante y malo para la salud. En Occidente, donde la igualdad sobre el papel está conseguida, queda no aceptar esas estructuras.

-¿En qué ramas se detecta una publicidad más discriminatoria?

-Hicimos once categorías de productos y donde hay un contraste más extremo y más violencia simbólica es en todo lo relacionado con el cuerpo y los productos familiares, que están dirigido a mujeres, mientras que el motor y el deporte están orientados al hombre. Una solución, que aparece más en los periódicos y menos en las revistas, es plasmar sólo el producto. En realidad los cuerpos no hacen falta si estás anunciando un coche o una barra de labios. Ya sabemos lo que es y no hace falta ver a mujeres desnudas u hombres a pecho descubierto en el anuncio.

-¿Influye el tipo de publicación?

-En las revistas se nota más porque el público es más homogéneo que el de los periódicos y sus estrategias visuales son más agresivas. Tienen colores, brillo y dan más juego estético.

-¿Cómo se debe abordar el problema?, ¿autorregulación o intervención de la Administración?

-La autorregulación ya existe en teoría, aunque no parece que se avance mucho en ese sentido. También están las herramientas de denuncia de los observatorios de publicidad sexista o las organizaciones de consumidores, pero creemos que la solución debe ser la formación, tanto de los publicista como del público que consume esa publicidad. Por eso el libro tiene una parte final formada por materiales didácticos. No se trata de prohibir o censurar, sino de educar.

-¿A qué público van dirigidos esos materiales didácticos?

-Las aplicaciones prácticas de estudio, que son las que más nos interesan, son un decálogo de buenas prácticas para profesionales de los medios de comunicación; dos unidades didácticas, una para alumnos de Secundaria y otra de asociaciones de hombres que trabajan por la igualdad, que cada vez son más frecuentes; y una recopilación de bibliografía y páginas web con vídeos y documentos sobre el tema.

-Muchos de los casos de violencia de género más recientes han sido protagonizados por jóvenes, ¿qué está fallando?

-Falla la implantación de la formación para la igualdad en colegios e institutos. Hace falta que el esfuerzo sea transversal y que esté permanentemente presente, tanto la educación en igualdad como el consumo responsable de televisión. No vale que se haga un taller o un seminario un día y luego se olvide.

-En una publicación anterior abordó la violencia de género a través del teatro, ¿qué vínculo mantienen?

-Fue con un libro llamado «Los malos tratos, a escena: el teatro como herramienta en la lucha contra la violencia de género». El teatro puede ayudar a contar cosas que en otros medios de expresión no tienen cabida. Recopilé textos sobre el maltrato e hice un análisis para ver qué estrategias se utilizaban.
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